Se cuenta que un viejo peregrino encontró un día un mono, un zorro y una liebre.
El hombre, de avanzada edad, se encontraba agotado por su viaje lo cual le llevó a pedir a los tres animales, como favor, que le consiguiesen algo de comida. El mono se subió a un árbol y recogió frutas, el zorro con su gran atrapó un ave y la liebre, con gran pesar, volvio con las manos vacias ouo .
Al ver al viejo con la cara triste y cansada, se sintió culpable.
Entonces recogió ramas y hojas secas, encendió una fogata y
se lanzó dentro para ofrecerse a sí misma como alimento.
El viejo, conmovido ante el trágico sacrificio del pobre animal, reveló su verdadera identidad.
Era una deidad de gran poder que recogió los restos de la liebre y los enterró en la luna como monumento a su gesto de solidaridad.
un viejo amigo me dijo una vez : que se dice que los conejos saltan siempre tratando de alcanzar a su héroe que descansa en la luna .

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